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domingo, 31 de agosto de 2014

Fracaso

& así es ; Nunca me consideré extremadamente buena en algo, ni cuando tenía confianza en mi misma, hace unos 11 años atrás, cuando aún no pasaba por la humillación, el bullying y todas esas palabras adornadas que le dan sentido a la crueldad infantil.
Cuando me dejaron claro que no era tan bonita como el resto de mis compañeras fue el momento en que decidí cambiar de rubro. No me iba a preocupar más por esas banalidades, me iba a ir bien en el colegio y nadie debería burlarse de mi por ello. Pero ni eso logré. Cuando pasé séptimo básico con un 5,4 supe que tampoco iba a poder ser la inteligente.
Al pasar los años, ya sabiendo que no era buena siendo linda ni inteligente, decidí cambiar nuevamente el rubro, decidí escribir. Descubrí que no solo era algo que se me daba con facilidad, si no que por fin tenía un motivo en la vida aparte de recordarme a mi misma, desde que era chica, que no era buena en absolutamente nada. Porque escribir parecía algo que si podía hacer. Era la rueda que no me daba en gimnasia artística, era el rollo que nunca pude bajar, era esa nota en matemáticas que nunca pude pegar en el refrigerador, era ese desplante que se me quitó con los años, era esa personalidad que perdí a mis inocentes ocho años, frente a una sala de clases con niños gritándome que era fea, gorda y tonta.
Entonces decidí escribir, escribir todo y para todos, y me di cuenta que tenía al menos la facultad de amar con pasión a las personas, como quizás nunca me hubiesen amado a mi. Decidí amar, escribir y anhelé ser amada con mis defectos, pero nada de eso tapó el hueco del fracaso, del eterno fracaso que siempre sentí ante el resto que evidentemente era más deportista que yo, más inteligente que yo, más interesante que yo, más escribidor que yo.
Con esfuerzo sobrehumano intenté pasar por alto esos sentimientos y decidí dedicarme a escribir, así como decidí  no mirar atrás y concentrarme en el presente. Pero hoy, que hago lo que me gusta, con esfuerzo, dedicación y amor y me doy cuenta que a pesar de todo el esfuerzo sigo siendo la peor, ya no se que creer. A ellos les sobra personalidad, les sobra carisma, les sobra el amor, y escriben.  A  mi que me falta todo eso, escribo y escribo mal. Estoy destinada al fracaso pero no quiero jamás admitirlo  extremadamente convencida, porque eso trae mala suerte, dicen.
Decidí entonces que quizás no estoy apta para la tierra. Y nadie es apto para mí. Ni este blog de mala muerte que ni siquiera tuve el valor de revivir. 

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