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martes, 28 de julio de 2015

A veces te echo de menos. Esa seguridad de caminar con alguien que se que me protegerá, que me sostendrá si me caigo. A veces extraño tocar tu espalda. A veces me acuerdo de todo lo que te quise.
Lo peor es que no es nuestra culpa. No importa cuanto esfuerzo pusieramos, nunca ibamos a poder proyectarnos, ni tener una casa ni ir al cine a ver una pelicula que efectivamente nos gustara a los dos. Que pena quererte tanto, que pena haber tenido que quererte tanto por cuatro años sin remedio y sin futuro. No es tu culpa, es la vida culiá maraca. Te extraño. Te perdono. Te quiero.
Desde el 27 de abril que sueño solo contigo. Es una hueá nefasta. En mis sueños siempre estamos bien y tomamos café, nos besamos y nos abrazamos sin despegarnos. Necesito que te vayas, necesito exiliarte de mis sueños, porfavor andate.