Si supieras que mientras me ducho estoy pensando en cuando bailamos vida mía, cuando te quedaste y me insististe y yo no quería decir que si. Cuando me diste un ultimatum y yo tomé la decisión de que te quedaras, y después comimos queso azul. Siempre me acuerdo de cuando en la cocina mientras preparabas esa pasta de café con azúcar para que le saliera espuma, me decías: porque el café lo tomas junto a mi, y luego me besaste, largos minutos, los más hermosos minutos de mi vida, donde dices que todo está
perfecto, donde todo vale la pena, donde mi corazón estaba más lleno que
nunca.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario