Todavía siempre hay un momento en el día donde vienes a mi mente. A veces es triste, a veces, estoy feliz de recordar cosas bonitas.
El otro día releí una conversación con la Luna. Me contaba que te sentías culpable por no poder quererme de la manera en que yo te quería a ti. Comprendí muchas cosas, no le voy a buscar más la explicación a tu desamor. No te sientas culpable. Te quise tanto como a la música, te quise tanto como algo imposible, pero lo imposible siempre fue factible, y así como me pediste estar contigo entre velas y Manuel García, te despediste de mi pidiéndome un beso en la mejilla. Cosas imposibles. Y dentro de todas esas cosas que pensaba imposibles, surgió de mi un leve presentimiento de que, como dice Ximena Sariñana, sin ti no puede estar tan mal
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