Somos un montículo de sueños sin realizar aún, jóvenes con
armas que aún no sabemos ocupar. Somos una lista de deseos frustrados y deseos
conseguibles, con esfuerzo, con miedo, con fuerza y voluntad. Pero hay un
momento en el día que todo se paraliza, se vuelve sepia y deseo vivir en ese
momento hasta mi último aliento, y allí estás tú, apoyado en mi estómago
mientras intentas estudiar, mientras escuchamos una canción que juré no volver
a escuchar, pero se quedó impregnada en ese hermoso momento, y ahora no me trae
malos recuerdos, si no la sensación eterna de amor en cada cariño que le hacía
a tu pelo, mis dedos pasando por tu frente, mi felicidad infinita en ese
momento, y ese es mi mayor deseo, quedarme contigo así, noches enteras, hasta
realizarnos, hasta cambiar el mundo, hasta ser compañeros eternos.
Sigo escribiendo sin parar, nos imagino, yo entrevistando
bandas chilenas, yendo a los conciertos e investigando, te imagino, estudiando las tierras,
intentando hacer un mundo mejor, con tu sabiduría, tu guitarra y tu poncho en
una noche helada, donde nos miremos y pensemos que estamos haciendo el bien,
mientras el café lo sigues tomando junto a mí, y en el sur, muy lejos, sentados
bajo un gran árbol que nos regale más vida, unos cuantos perros que alegren
nuestro pasar, mientras escribo un libro, mientras saco lo mejor de mí, mientras pongo mis manos en la tierra y
arreglo el jardín, las frutas, los vegetales. Una vida sin pesticida y junto a
ti, que encontraras energía sustentable y limpia.
Somos un montículo de sueños sin realizar aún, pero nuestros
sueños están para quedarse, y yo estoy para quedarme junto a ti la vida entera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario