Corazon
La época de Chile
He aquí el inalcanzable umbral de la felicidad, la que uno busca sin preguntarse jamás porque nunca se encuentra, y también he aquí una respuesta. Esa felicidad no existe. Tampoco me voy a poner a discutir con las múltiples religiones y su concepto de felicidad, pero todos sabemos que estoy hablando de algo terrenal, si, uno busca la felicidad terrenal más que ninguna otra, y bueno , como todos los humanos, llevo años buscando la mía, sabiendo que no existe ,pero no importa, la verdad a nadie le importa.
Lo que verdaderamente me trae aquí es solamente el hecho de que, después de un cierto tiempo, uno se da cuenta que esta felicidad es momentánea y viene en distintos envases, y esta vez, me ha causado un poco de gracia lo que hoy por hoy me hace feliz (llamemos felicidad al sentimiento de gratitud y euforia frente a ciertas cosas).Las cosas son así.
Noviembre del 2010.
Así es, un día de esos estaba yo, como siempre vale recalcar, intentando concentrar mi energía en algo más inteligente que las horas al día que podía pasar llorando y lamentando mi triste realidad (que no era tan horrible), porque es cierto, uno necesita algo que de aferrarse siempre, y si no era amor, tenía que ser la música, pero, ya había pasado por eso toda mi vida y digámoslo, después del amor nada parece suficientemente fuerte.
En fin, necesitaba salir de mi estado lamentable y poder tener algo que me moviera un poco el piso, ir a gritar, a saltar, algo así como un concierto constante. Necesitaba abrir las ventanas de mi pieza y respirar un poco más que el día anterior. Y caí en un video por casualidad.
El video se llamaba Vamos los dos, de Chinoy.- ¿Quién es este tipo?, ¿por qué me gusta tanto esta melodía?- y si , caí en cuenta que yo, yo, que me había creído por años el cuento de que yo seguramente no debería haber nacido en este país, estaba enamorándome de un cantautor chileno en pocos minutos.
Realmente en mucho tiempo no había escuchado algo más puro e increíble que eso, y no era para nada de mi estilo, pero sin embargo estaba impresionada con lo cerca que estaba de mi alma esa canción, y en pocos días ya era fanática.
Y esa fue mi entrada a la música de estos lugares, donde Nano Stern es el máster de la guitarra y Manuel García es todo un poeta, por no nombrarlos todos.
Enamorada de mi país, quien lo diría, -oye chile está lleno de artistas- dije yo, pero nadie me pescó, pero no importa porque mas propio se me hace el cuento, la identidad señores, la identidad, la cual me hace hoy querer gritar y saltar, moverme, Y lo que es mejor, olvidarme de todo drama. Así que llamare este año como el año de Chile, donde descubrí algo más que el sonido extranjero, y es INCREIBLE.
Escuchar música chilena me hace feliz, hoy por hoy, y otro día será otra cosa , pero vale recordar los momentos, y escucharé Corazón de Chinoy y me acordare de esos tediosos lunes intentando con caer en el colapso escolar de tercero medio, con mi trauma pre-psu y juntando dinero para ir a ver a Manuel García, a falta de Camila Moreno y el festival yo no canto por cantar . Me acordare ese verano donde quise leer más y tener más cds originales, cuando me gusto ser Chilensis.
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